martes, 13 de mayo de 2008

Relato de un día borroso

“La luz entraba por las hendijas de la persiana, y un humo indescifrable no me dejaba abrir los ojos con claridad. Dormitaba y no lograba despertar, todo estaba oscuro y borroso, solo veía esos pequeños rayos de luz que daban directo a mi cuerpo. Abrí los ojos de una vez como intentando contrarrestar el peso de mis parpados que lánguidos se resistían a abrirse. Me senté en la cama de un salto, porque si la frazada rozaba mi cuerpo corría el riesgo de volver a dormir y no despertar. Había neblina todo dentro del cuarto. Abrí la persiana queriendo cerciorarme de que era de día, mire el reloj de pared para comprobar que ya no me quedaban siquiera unos despreciables minutos para soñar un poco más, eran las nueve de la mañana. Me vestí torpemente, fui al baño y Labé mi cara de lagañas que amenazaban con cerrar mis ojos como orzuelos explotados. Tome un café calentito para que la sangre no se congele y siga circulando por mi cuerpo. Fui nuevamente al baño y me mire con desgano y tristeza, mire mi rostro mi expresión, las marcas de la almohada aún sobre mi cara, y tu recuero hablándome bajito, molesto como siempre. Tuve un diálogo imaginario contigo, te decía todas las cosas que nunca solía decirte, todas las cosas que soñaba decirte si el mundo fuese distinto y yo pudiera expresarme libremente. En mi imaginación también me rechazabas, no completamente, pero lo hacías, me dejabas con la duda para que yo no me fuera, pero igualmente me rechazabas, mi imaginación está verdaderamente atada a la realidad, y cuando de ti se trata no puede soñar y cuando sueña sufre. Supuse que te amaba porque eras la primera cosa que pensaba en la mañana y dicen que uno ama cuando piensa en el otro justo antes de dormirse y justo cuando abre los ojos, no lo se. Todavía, y por suerte, mi cerebro estaba dormido, tomé mi cartera y salí.

Afuera era un día soleado, pero el humo parecía de ensueño, irreal, hermoso, el sol se veía borroso y de un color fluorescente, toxico. Todos caminaban con apuro, y a todos les ardían los ojos, imagine que eran los pastizales del campo que se quemaban los que producían todo ese estado de fantasía. Las proporciones de las cosas eran raras, no eran como yo las recordaba, pensé que estaba volviéndome loca. Entré a una farmacia, me compre unos anteojos para el humo y unas bayaspirinas, fui al kiosco de al lado y me compre un agua. Me pare contra la pared al lado de la parada del colectivo. Me coloque los anteojos, tome tres aspirinas y las tome las tres juntas con un solo trago de agua. Todo el ambiente blanquecino me daba sueño y el colectivo no venía, al rato toda la gente había dejado de caminar, las calles estaban desiertas y los autos andaban con suma lentitud, hasta que desaparecieron, no había un solo auto. Me empecé a asustar, pensé que estaba en una pesadilla y traté de despertar, fui corriendo al kiosco y entré. Cuando lo hice fue como que nuevamente el mundo comenzó a girar, como si hubiera quedado todo en pausa y de repente se hubiera pulsado play. Compré un speed para ver si podía despertar y dejar de imaginar cosas, ya me había pellizcado cinco veces los brazos y recién eran… miré el reloj, las siete de la tarde…. Entré en pánico, no podía creerlo, ¿Qué había pasado? ¿Cómo fue que me había perdido las últimas nueve horas de mi vida? Pregunte la hora por la calle, nadie parecía escucharme, desesperada me arroje a los pies de una vieja y le pedí clemencia, la gente pensó que intentaba robarle y me agarraron y me sentaron en una silla del kiosco. Yo me sentía desvanecer, y tenía mucho miedo de dormirme y no volver a despertar, o despertarme en un lugar totalmente desconocido, se ve que empecé a transpirar como loca y me subió la fiebre a mil, porque la gente llamó a una ambulancia y empezaron a gritar por un medico, uno se acerco, me empezó a tocar el cuello, decía que tenia pulso, yo ya no veía nada, mi vista estaba completamente tomada.

Desperté y estaba hospitalizada, tú estabas al borde de la cama, mirándome. Fuiste lo primero que vi, tu rostro pacifico y amoroso, calmándome en silencio. Pensé en todo lo que quería decirte, y en todo el tiempo que había estado buscándote para hacerlo, tome aire para hablarte, pero no emitía sonido alguno. Nuevamente la desesperación tomó mi rostro, y te acercaste silencioso, me acariciaste el pelo, los cachetes, los labios, te acercaste más y me besaste los dos ojos y la boca. Pensé que era todo un sueño, que no podía ser real, y cuando estaba en la mas suma felicidad de disfrutar el momento te quise decir te amo, y recordé de mi estado. Lloré, no podía parar de llorar, y vos me abrazabas en silencio sin decir nada, y yo lloraba, no paraba de llorar, se me mojo la ropa y seguí llorando, te moje los labios y seguí llorando, moje el colchón y seguía llorando, pasaban las horas y seguíamos como en un cuadro. De repente el tiempo se detuvo y pude hablarte, pero vos no podías escucharme, tratabas pero no podías y tu calma permanecía, y a mi comenzaba a exasperarme. De repente pudiste escucharme y yo comencé a gritarte, te dije las cosas más hermosas gritadas jamás. Vos escuchaste, escuchaste sin interrumpir hasta que mis gritos terminaron en sollozos, y los sollozos se quedaron sin palabras y se transformaron en alaridos. Me abrasaste desesperado y me dijiste yo también te amo.

Abrí los ojos, y vi una hendija de luz entrando por la ventana, despertándome en la cama de mi casa, prendí sin explicarme todo lo que había sucedido el televisor. Me dí cuanta de que había sido todo un sueño, todavía bostezando me senté al borde de la cama, me tome la cabeza con las dos manos y brotaron lágrimas de mis ojos, estaba cansada, eternamente cansada y solo quería encontrarte. El llanto se transformó en suplicio. Comprendí mi sueño, comprendí todo, supe exactamente lo que tenía que decirte, de repente lo supe todo, y salí a tu encuentro como lo habíamos acordado.”

Micaela Manghi

11/05/08

7 comentarios:

Miguel A. Pazos Fernández dijo...

Pues haces bien en pasarte por mi blog para enterarte, jaja. Aunque verás que le doy mucha caña al Gobierno porque soy liberal y el PSOE es anti-liberal. Bueno, algo muy largo de contar.

Un saludo

Do dijo...

Muy lindo lo que escribiste! me compenetré en la historía, y hasta me dio miedo.

Besotes Mika que sigas bien!

Laura dijo...

jajaja me encanta tu estilo.. mika!


besos

Flor dijo...

Acabo de volver del laburo. Trabajar en Burguer King no es joda, eh. Pero te prometo que mañana lo leo.

Ah! y finalmente te pude poner en los links.

besos de colores.

MiKaElA dijo...

Gracias por sus comentarios, últimamente estoy medio desaparecida porque no9 tengo internet en mi casa :-(

Inserte nombre aquí dijo...

Me encanto el relato y como se iba materializando con las imagenes que pusiste. Realmente tenes un ojo hermoso para las fotos.

Segui compartiendo tu mirada.

Flor celeste dijo...

mica. como andas nena. me encanto el relato. escribis muy bien... pase para ver que era de tu vida... estas llendo a la bomba del tiempo?. yo hable con deno y le dije de hacer algo con la gente de la facu--- no se.. va a ser complicado de organizar. me encanta esa foto toya sonriente, llena de soles, en la plaza. mica te dejo un beso grande y espero verte